A finales de los noventa, el análisis consistía en verificar manualmente si tu página aparecía en Altavista o Yahoo. Carmen Reyes recuerda que contaban visitas con contadores básicos que apenas distinguían entre usuarios reales y bots.
El lanzamiento de Google Analytics en 2005 marcó un punto de inflexión. De repente teníamos datos sobre comportamiento de usuarios, no solo números brutos. Javier Moreno explica que esto obligó a replantear estrategias completas porque ahora veíamos qué funcionaba realmente.
Entre 2010 y 2015 llegaron herramientas especializadas como SEMrush y Ahrefs. Estas plataformas permitían analizar competidores, rastrear rankings diarios y entender qué palabras clave generaban tráfico real. Laura Vega señala que aquí aprendimos a diferenciar entre métricas vanidosas y conversiones tangibles.
Actualmente enfrentamos un panorama fragmentado donde mezclamos datos de múltiples fuentes. Los tres coinciden en que interpretar correctamente requiere entender contexto, intención de búsqueda y comportamiento de usuario, no solo mirar gráficas ascendentes.
